• Ciudad del Este, Paraguay
  • 23/09/2021
0 Comments

El Arzobispo advirtió que la epidemia del coronavirus “nos llevó a perder la libertad” que es “don precioso de Dios” y, que “nos estamos sometiendo por miedo, a un sistema totalitario”, dijo también que “este tiempo de confusión y de miedo, es el momento de descubrir las fuerzas ocultas que operan en el mundo”, se escucha hablar del “nuevo orden mundial”, mencionó.

La Celebración tuvo lugar en la Catedral de Asunción este jueves 14 de mayo a las 08.00 hs de la mañana en conmemoración a la Independencia del país. Mons. Valenzuela reflexionó su homilía sobre seis puntos generales: La Gratitud; Fortaleza en los valores y el testimonio; La crisis sanitaria, una oportunidad para renacer; La libertad de los hijos de Dios, una tarea pendiente; La verdad, dice Jesús, les hará libres y La reforma del Estado.

En este día de acción de gracias a Dios, al elevar nuestra oración por la Patria en su 209º aniversario de su independencia nacional, hacemos nuestras las Palabras de San Pablo: “Fortalézcanse con el Señor y con su fuerza poderosa” (Ef. 6, 10). Elevamos nuestra acción de gracias revestidos de “la armadura de Dios para poder resistir los engaños del Diablo” (Ef. 6, 11)”, dijo en primer lugar.

A continuación, recordó que “la Iglesia Católica, y las otras religiones han sabido acompañar a su pueblo con toda actividad de la oración, de la Palabra de Dios y de la caridad y esperan ser incluidas cuanto antes en la ´cuarentena inteligente´ para recibir a sus fieles a las celebraciones litúrgicas y a las actividades pastorales”.

“El servicio de la Iglesia se aúna con la obra de Jesucristo. La solidaridad o la caridad revela la profundidad del corazón humano dispuesto a responder al necesitado con aquellos bienes disponibles sin intereses personales y sociales”, expresó.

Habló de crisis sanitaria que ocasiona el covid19 y dijo que es “una oportunidad para renacer”. “Este tiempo de crisis es una oportunidad para replantearnos la vida agitada, el consumismo, la destrucción de la naturaleza, las amenazas de las ideologías contra la vida, el matrimonio, la sexualidad; las desigualdades sociales, la pobreza y la marginación de gran sector de las familias paraguayas”.

En referencia a “la libertad de los hijos de Dios, una tarea pendiente” agradeció a “todos los que de una manera u otra están colaborando por la salud, en especial los del personal blanco”, pero recordó que “la situación de pandemia nos llevó a perder la libertad, don precioso de Dios. Nos estamos sometiendo, sin embargo, por miedo, a un sistema totalitario, donde el Estado emerge como el poseedor de la verdad y de la vida, de la seguridad y de la salud. Mientras tanto el virus nos desestabilizó social, económica, culturalmente y hasta amenaza con el silenciar la vida religiosa”, cuestionó.

“La verdad, dice Jesús, les hará libres. Y San Pablo advierte: “Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba” (Ef 6,12). En realidad, este tiempo de confusión y de miedo, es también el momento de descubrir las fuerzas ocultas que operan en el mundo. Se escucha hablar del “nuevo orden mundial”. Ojalá que los poderosos del mundo no promuevan la cultura de la muerte ni se adueñen de las naciones sometiéndolas a un total control poblacional. Y no se erijan en ser las potencias supremas en razón de una pandemia, por encima de la estructura soberana, jurídica e histórica de cada país. El objetivo original de las Naciones Unidas es el mantenimiento de la paz y de los Derechos humanos. Entonces recurrimos a los Padres del Concilio Vat. II. Es tiempo de volver a la verdad. Es bien cierto que este período la obediencia ha sido una virtud omnímoda, en razón a proteger la vida y la dignidad de todo ser humano que comienza por la finalidad fundamental del desarrollo productivo que no es el mero incremento de los productos, ni el beneficio, ni el poder, sino al servicio del hombre, del hombre integral, teniendo en cuenta sus necesidades materiales, su exigencia social, moral, espiritual y religiosa (cf. GS. 64)”, ratificó

Aquí la homilía completa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *